Mensaje Presidencial: Suma y Resta
Por Víctor (Chacho) Cortés.- Los mensajes presidenciales suelen ser, por lo general, largos y aburridos. Un recuento de obras para satisfacer el ego del que lo pronuncia o de sus allegados, con anuncios, algunos espectaculares, que nos pueden traer beneficios al país o grandes desgracias, como ha sucedido muchas veces. El mensaje presidencial del 28 de julio último no escapó a ese estilo. Más aun cuando se trató del quinto y último mensaje de presidente García a un año de terminar su mandato.
También los mensajes motivan una serie de comentarios, unos a favor y otros en contra. Siempre es así. Hay quienes saludan el mensaje, lo aplauden, lo alaban, le lanzan vítores, o como se dice en el argot criollo, “le revientan cohetes”. Son los del bando oficialista o los que están cerca de ellos. Mientras otros, la oposición en general, lo critica y hasta despotrica de él. Unos dicen que le faltó esto o aquello. Que fue un chorro de cifras, un recuento de obras, muchas de ellas incumplidas o a medio camino. Que hubo grandes vacíos, que no habló de esto o aquello, etc., etc. y más etcéteras. Es el lógico papel que cada uno de los actores tiene que representar. En fin. Siempre es lo mismo, casi un rito.
Una tercera característica de los mensajes presidenciales, es que traen cosas positivas como negativas, buenas y malas, digamos, como suele ser en todas las cosas. Por lo demás, nadie en su sano juicio puede esperar que éstos sean una panacea y estén inmaculados. Siempre hay vacios, siempre falta algo. Algo se dijo demás, algo no se dijo, se “olvidó” o se guardó.
Yo rescato del mensaje presidencial dos asuntos que me parecen interesantes y debatibles, por cierto. Por ejemplo, creo que respecto a las reservas de gas, hubo claridad. Refutó a quienes desde un medio de comunicación mercantilista, están empeñados, desde hace rato, en demostrar que no tenemos reservas y por tanto, el gas no debe exportarse. Y por defender sus grifos de GNV, llegaron el año pasado, a pedir la cabeza de ministro. Felizmente esta idea no prosperó. Pero lo más peligroso de este minúsculo órgano mediático, es que no solo se da la mano con un par de otros órganos mediático que están en la otra acera, sino ¡lo peor! alimentan ese falso “nacionalismo” de quienes con ese mismo membrete, buscan agitar a las provincias, exacerbarlas para hacerle la vida imposible, no al gobierno, sino al país. Ese es un punto que, para mí, ha quedado meridianamente claro. Y junto con éste el de la renegociación de las regalías del contrato con la empresa encargada de la exportación del gas.
Otros puntos que tampoco se pueden desmerecer son los avances en Educación, algo en Salud, y en transferencia de recursos a las regiones (que en verdad requieren una reestructuración, porque de lo contrario, las macro-regiones seguirán siendo un buen deseo), la reducción de la pobreza (que dependen más de programas sociales reestructurados, de un ritmo sostenido de crecimiento durante los próximos 15 años o más) y las obras de infraestructura que se vienen avanzando. Y lo nuevo, el aumento de sueldos para los militares y policías, como esa pequeña pensión de 100 soles para los ancianos desamparados y en extrema pobreza, que constituye, es cierto, un paliativo, pero de algo sirve. Hubo, es cierto ausencia de propuestas en asuntos delicados como la Seguridad Ciudadana y la corrupción que es el talón de Aquiles del gobierno, con tanto aprista repartido en la administración pública.
Ahora bien, un punto para mí efectista del mensaje fue el anunció que no se les pagará ni un centavo a los terroristas, tal como lo “ordena” la Corte Interamericana de Derechos Humanos, porque estos le deben al Estado 3,173 millones de soles por concepto de reparación civil que determinaron sus juzgadores, pero que luego se hicieron de la vista gorda y procedieron a liberarlos como si nada hubiera pasado. ¿Por qué? Porque les temblaron las manos. Algo que no hicieron –recordemos- cuando se trató de la señora Jaqueline Beltrán, a quien un juez brabucón, llevó de vuelta a prisión porque no había cumplido con este pago.
Pero ahí no queda todo. Lo cuestionable en este punto del mensaje de Alan García es que en el fondo termina aceptando la sentencia de la Corte, pero “condicionada” a que se les descuente a los terroristas los 3 mil y pico de millones que ellos deben. Yo pregunto, acaso no se afirmó siempre que el terrible daño causado por el terrorismo en sus doce años de insania pasaba los 25 mil millones de dólares. Esto solo con referencia a daños a la infraestructura, a la propiedad pública y privada y a la economía, etc., sin contar la enorme pérdida de vidas humanas. Bien ¿y quién paga ese gigantesco monto al país? ¿O acaso lo hemos olvidado? Si fueran fiscales y jueces caviares, hace rato que también le hubieran imputado eso al “Chino” Fujimori. De eso no tengo la menor duda.
Claro, algunos podrán argüir que esa cifra es un cálculo difícil de demostrar y no se puede llevar a los tribunales en un juicio penal “porque no tendría asidero”. Probablemente. Pero eso no quita que lo dicho por García sea efectista: le pone un paralé “diplomático” a la “Tremenda Corte”, sin mencionar siquiera el “retiro parcial” del que se habló días antes (¿Por qué no retiro a secas? ¿Pierde algo el país? ¿Acaso no se puede construir democracia sin estar en ese “tribunal”?). Lo que vale acá es el juicio político, la respuesta política del gobierno a una decisión política teñida de legalidad frente a un fenómeno, como el terrorismo, que esa Corte nunca entendió y menos vivió, y que nos hizo retroceder más de 20 años como país, aún cuando esto tampoco se puede contabilizar. Y es precisamente eso, lo que el presidente Alan García se olvidó de mencionar.
